La Sostenibilidad Empresarial: Más Allá de lo Ambiental, un Imperativo Económico
La sostenibilidad ha escalado posiciones en el debate público, empresarial y político, pero a menudo se reduce a prácticas ambientales y sociales, relegando el crucial pilar económico. Este error es fatal. La verdadera sostenibilidad exige un equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental. No hay sostenibilidad sin viabilidad financiera, ni desarrollo posible si las empresas no crecen, invierten, innovan y generan empleos de calidad.
La evidencia es irrefutable: las empresas que integran la sostenibilidad en su ADN estratégico no solo ganan legitimidad, sino que también impulsan su rendimiento. McKinsey revela que las “triple outperformers” (alto rendimiento en crecimiento, rentabilidad y sostenibilidad) superan a sus pares con un crecimiento anual de ingresos del 11% y un retorno al accionista 2.5 puntos porcentuales mayor. Sostenibilidad y competitividad no son enemigas, sino aliadas.
En una sociedad cada vez más exigente, urge una visión integral de la sostenibilidad. No se trata de imponer modelos únicos, sino de comprender el rol específico de cada empresa en su ecosistema. Esto requiere diálogo abierto con los stakeholders, escuchándolos no como una obligación, sino como una oportunidad para alinear el propósito empresarial con las expectativas ciudadanas.
En Chile, sectores como la minería han avanzado en legitimidad y gestión territorial. Ahora, industrias como la salmonicultura enfrentan crecientes demandas de trazabilidad, participación y regulación socioambiental.
La dimensión ambiental y social es inseparable del análisis económico. En Chile, el 77% de los proyectos en evaluación ambiental terminan judicializados, y el 40% de estos casos se deben a problemas de participación ciudadana. Operar sin legitimidad tiene consecuencias económicas y reputacionales tangibles. Los riesgos socioambientales son variables críticas que determinan la viabilidad financiera de un negocio.
La ética, más allá de la mera formalidad, debe ser la base de cada decisión empresarial. En tiempos de desconfianza institucional, el comportamiento ético es fundamental para sostener la legitimidad, permitiendo a las empresas seguir siendo motores de bienestar y creación de valor.
El Trust Barometer 2024 de Edelman revela que el 63% de las personas a nivel global esperan que las empresas sean una fuerza unificadora, y el 69% cree que los CEO deben involucrarse en temas sociales y económicos. En Chile, el 62% de la ciudadanía espera que las empresas contribuyan activamente a resolver los problemas del país. Esta legitimidad se construye con coherencia y visión a largo plazo.
En un año electoral crucial, se necesitan posturas que promuevan el diálogo, la responsabilidad y la colaboración. Se necesita una narrativa compartida que reconcilie crecimiento económico con justicia social y cuidado ambiental. Las empresas tienen un rol fundamental que no pueden ignorar.
Las empresas deben liderar, no desde la autosuficiencia, sino desde la convicción de que pueden construir las condiciones para una sostenibilidad genuina. Esto implica crear valor más allá de sus fronteras inmediatas, contribuir al desarrollo del país con una mirada sistémica y comprometerse con un progreso inclusivo. Solo así la sostenibilidad dejará de ser un ideal y se convertirá en una realidad transformadora.
Por Juan Pedro Pinochet, socio fundador de Gestión Social.












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